Apenas sale el sol y Norma Bustamante comienza a colocar su puesto de gorditas y quesadillas en la estación Lerma, del Tren México-Toluca. Ella es una de los poco más de 20 comerciantes ambulantes que se han colocado en las inmediaciones del llamado “Insurgente”
“Lo hago por mi hija, ella estudia odontología, yo no soy una mala persona, y no se me hace justo sacarla de la escuela, tiene buen promedio, pero para ello necesito trabajar”.
Y vio en el tren una forma de salir adelante. Con la manos en la masa, y con platillo como tinga, papas con chorizo, hongos y carne de cerdo, es como le da forma a sus platillos que oferta para los usuarios del Tren Suburbano.
“Ojalá ellos (empresarios) se den cuenta del daño que nos harían si nos quitan, es nuestra fuente de trabajo y de nosotros depende nuestra familia”
Así lo dijo luego de que integrantes de la Cámara Nacional de Comercio, hicieran un exhortó a las autoridades para retirar al comercio ambulante de la zona.
Como Norma, en la estación Lerma, hay poco más de dos docenas de comerciantes que ofrecen dulces, papas, quesadillas, tlacoyos, refrescos, fundas de celulares y tamales.
Los comerciantes negaron que en la zona se estén vendiendo espacios.



