Ahora le tocó a Cortés

Después de los constantes “ires y venires” a la luz de los cinco siglos de la conquista europea, un nuevo capítulo se inaugura esta semana.

Parecería que al paso de los días las discusiones sobre los homenajes, perdones, renombramientos y cambios de esculturas están a la orden. Después de los constantes “ires y venires” a la luz de los cinco siglos de la conquista europea, un nuevo capítulo se inaugura esta semana. Si antes los indígenas eran quienes estaban en el blanco, ahora lo es Hernán Cortés, el conquistador extremeño que en 1521 dirigió la caída del imperio más importante existente en América.

El partido ultraderechista español VOX solicitó ante el congreso español que el presidente en funciones de aquel país organice las conmemoraciones a la figura de Cortés por los 500 años de la conquista, además de que instó a la Comisión de Cultura de su congreso que solicite al presidente mexicano un aderezamiento del lugar donde descansan los restos del conquistador y que se permita su visita. Todo ello en el marco del 12 de octubre.

Por otra parte, y al fervor de estas solicitudes, el ayuntamiento de Medellín, localidad donde Cortés nació, solicitó por medio de la embajada de México en España la repatriación de los restos del conquistador extremeño por temor de que su tumba sea profanada. Cabe recordar que, si bien Cortés falleció en Sevilla, en 1547, su última voluntad fue ser enterrado en la Ciudad de México, donde ahora se encuentra. Después de constantes cambios y desde su hallazgo en 1947, los restos óseos de este emblemático personaje reposan en el Hospital de Jesús de la capital mexicana.

Es desconocido el curso que pueda tomar esta discusión que por momentos aparenta ser interminable, pero que tampoco es reciente, y que se ha nutrido no de los comentarios del presidente mexicano quien desde hace casi dos años solicitó el perdón de España. Más bien, considero, tiene que ver con una serie de acontecimientos recientes en la historia de Occidente que han puesto sobre la mesa temas polémicos como la migración, la violencia, el terrorismo y el racismo, que de manera obligada nos llevan a buscar el hilo conductor o, al menos, nos llevan a replantear fases de la historia humana que durante mucho tiempo se normalizaron, pero que a los ojos de un contemporáneo resultan deleznables.

En otro sector, por ejemplo, el académico, el análisis no se ha centrado en la búsqueda de perdones, sino en la comprensión, bajo miradas frescas, de los acontecimientos que hoy son motivo de polémica. La UNAM publicó hace unas semanas la colección México 500, conformada por 15 libros, que plantean nuevas preguntas a eventos bastante conocidos, pero que aún no dejan de llamar nuestro interés.

Dos miradas, dos universos, dos escenarios, dos maneras de comprender la historia y la discusión dará para más. Ahora le tocó a Cortés, ¿quién sigue?

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