Hace veintidós días que concluyó el fin más barato de todo el año en México, la oportunidad para miles de personas de conseguir los descuentos más sorprendentes de bienes y servicios, la oportunidad para que el sector comercio obtenga más ganancias y que hoy está costando caro al mismo sector económico en el Estado de México, pero sobre todo a la gente.
De acuerdo con el protocolo Covid-19, todos los que se aglomeraron en los centros comerciales debieron aislarse durante 14 días pues, de alguna u otra manera, existió el riesgo a contraer el virus, algo que dudo haya sucedido dado el pico alto de contagios.
En marzo, cuando se anunciaron las primeras medidas restrictivas, se dio prioridad a la salud. La economía pasó a segundo plano, los hospitales lucían saturados, pedían a le gente con síntomas estar en casa y sobrevivir a su suerte si es que no encontraba cama hospitalaria.
Bastaron ocho meses para relajar la guardia, contrario a los pronósticos se autorizó el Buen Fin 2020 y se abarrotaron los centros comerciales y tiendas departamentales. No hubo autoridad suficiente para poder evitar que estuviera más de 30 por ciento en los establecimientos, y en los casos donde sí, los ríos de gente circularon hasta altas horas de la noche.
¿Era necesario dar dos semanas para el Buen Fin?, ¿no al igual que las clases pudo promoverse el Buen Fin on line o algo similar? Muchas razones tienen los sectores del comercio al estar enojados, pues por un lado se impidieron los festejos del Día del Niño, Día de la Madre, Día del Padre, las graduaciones, a los abuelos, Día de Muertos y ahora la Virgen de Guadalupe. Aglomerar a la gente en un centro comercial al 30 por ciento, era similar a aglomerar a feligreses en una misa con motivos guadalupanos. Ciertamente ambas actividades son de riesgo, ciertamente ambas actividades debían estar prohibidas.
Hay prioridades. De los establecimientos formales salen los impuestos para las obras, para la nómina, para los servicios que se ofrecen. No tanto de los vendedores de flores al exterior de los panteones, ni de quienes venden regalos afuera de las escuelas, de la informalidad.
De acuerdo con estadísticas del Conacyt, desde los primeros días de diciembre comenzó un nuevo ascenso de casos del nuevo coronavirus. En el Estado de México aumentaron en 5, 780 casos positivos en los últimos 12 días, con 16 mil 606 defunciones la entidad registra una ocupación hospitalaria del 75.3 por ciento, solo debajo de la Ciudad de México que asciende al 81.9 por ciento.
¿Debemos culpar al Buen Fin? No, si por cuenta propia hubiéramos evitado salir a pesar de la tentación, no si fuéramos conscientes de que podemos generar empleos desde otra modalidad, pero sí, si la autoridad hubiera tenido consciencia de que reuniría la gente para comprar bienes no esenciales, lo que tanto ha evitado. Las cifras están peor que en marzo, si puedes quédate en casa.




