Cargando...
Hora local
--:--
Toluca, EDO MEX ☀️ 9.3°C

Hasta nuevo aviso

La decisión del juez podrá eliminar las actividades taurinas en la Plaza México ha revivido la polémica, el análisis de esta semana del historiador Luis Fernando Vivero Domínguez.
COMPARTE:

Para los amantes de la “fiesta brava” los últimos días en México no han sido positivos. Un juez otorgó una suspensión definitiva por tiempo indefinido a las corridas de toros en la Plaza México de la capital del país. Después de meses de incertidumbre sobre esta medida, una de las actividades más antiguas y atractivas realizadas en la ciudad de México, quedó formalmente suspendida “hasta nuevo aviso”.

Una acción de este tipo no solamente tiene impacto en la cantidad de animales que dejarán de ser utilizados para este espectáculo; desde luego que hay consecuencias en quienes tienen (o tenían) su fuente de empleo en la Plaza de Toros México. Pero el rechazo hacia esta medida por parte de los amantes de la “fiesta brava” no solo debe entenderse en la justificación de que el ser humano asesina más animales para su alimentación que para su entretenimiento, o en la defensa de aquellos que perderán eventualmente su empleo ante la falta de actividades en la Plaza.

El rechazo tiene un trasfondo histórico y cultural. Hace más de medio siglo, el historiador francés Fernand Braudel, propuso dividir los acontecimientos humanos por medio de la teoría de las duraciones. Había sucesos que abarcaban unos segundos, horas o días, a los cuales sugirió denominarlos como “de corta duración”. Otros más, como un gobierno o un reinado entraron en la categoría de la “mediana duración”. Finalmente, aquellos que trascendían diferentes generaciones los nombró como “de larga duración”; la religión o las prácticas culturales entran en esta última categoría.

Como práctica cultural, los espectáculos taurinos bien podrían entrar en la casilla de los acontecimientos humanos de larga duración, no solo porque abarcan un gran número de generaciones, sino porque erradicarlas o modificarlas resulta una tarea difícil debido a que ha arraigado, conformado la historia, la cotidianidad y las pautas de relación en un determinado grupo humano. Bajo estas condiciones es entendible que algunos sectores de la sociedad mexicana pugnen contra la medida de suspender de manera definitiva las corridas de toros en la Plaza México, la más grande del mundo y un emblema de ciudad capital.

La decisión del juez podrá eliminar las actividades taurinas en la Plaza, pero sin lugar a dudas los amantes de la tauromaquia seguirán encontrando vías para satisfacer su necesidad de continuar disfrutando de la “fiesta brava”.

Videos recientes

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *