La estatua es lo de menos

El interés del gobierno ahora está en instalar la escultura de una mujer indígena nahua que englobe dos sectores sociales que constantemente han sido desplazados: las mujeres y las mujeres indígenas. 

Se cumplirán 529 años de la llegada de Cristóbal Colón a las islas del territorio que posteriormente sería nombrado y conocido como América, en próximos días. El clima social en México no ha cambiado mucho con respecto al año pasado, en el que fue protegido el conjunto escultórico de Colón en Paseo de la Reforma de la Ciudad de México. Las esculturas finalmente fueron retiradas con el propósito de ser restauradas y, al parecer, ser colocadas en otros puntos de la ciudad. El interés del gobierno ahora está en instalar la escultura de una mujer indígena nahua que englobe dos sectores sociales que constantemente han sido desplazados: las mujeres y las mujeres indígenas. 

Al calor de las protestas en redes contra el retiro de la estatua colombina otras voces se han pronunciado y no precisamente sobre este tema. Recientemente la Suprema Corte de Justicia de la Nación emitió un fallo donde declaró como inconstitucionales algunos artículos del Código Penal de Coahuila donde se castigaba con al menos tres años de cárcel el aborto voluntario. Este acto jurisprudencial sentó las bases para que las mujeres de todo el país apelen, mediante este antecedente, la aplicación de medidas similares en sus propias entidades federativas donde el aborto voluntario aún no es legal.  

Precisamente en esta glorieta que hoy luce sola, hace unos días diversos colectivos de mujeres colocaron la escultura de una mujer en el lugar que antes era ocupado por la representación de Colón, y sobre las vallas metálicas que protegen el espacio escultórico escribieron “Glorieta de las Mujeres que Luchan”. Una atmósfera donde siguen prevaleciendo los feminicidios y desapariciones forzadas de mujeres ha hecho de una glorieta un altavoz de los reclamos de diversos sectores de la sociedad en contra de falta de respuesta por falta del Estado.

Por si esto fuera poco, y a propósito de las conmemoraciones de los cinco siglos de la conquista europea la discusión se ha salpicado de posturas extremistas de la derecha española a la que no pocos políticos mexicanos se han sumado, y que defienden no solo el regreso de una estatua sino la imagen de una España salvadora que hace 500 años trajo la civilización a un México aún inexistente. Como se puede advertir, el panorama es bastante complejo y toca fibras bastante sensibles y urgentes que van más allá de la restitución o no de una estatua que, dicho sea de paso, es lo menos importante.   

Este 12 de octubre seguramente se agitará de nueva cuenta la polémica. El conjunto escultórico es valioso, sin duda, por los elementos artísticos que resguarda, pero su ausencia o su traslado son lo de menos. ¿A caso no se recuerda que la escultura ecuestre de Carlos IV, “El Caballito”, que hoy engalana la plaza Manuel Tolsá, ¿también estuvo en Paseo de la Reforma? Pedir que el Estado atienda los reclamos y los resuelva tristemente sigue siendo una utopía, pero no estaría mal enfocar la discusión en esos reclamos y no en la defensa de un individuo como Colón que lleva casi cinco siglos muerto.

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