La tercera ola

Algo raro pasa en torno a las vacunas, pues como por arte de magia desparecieron en varias entidades.

Haber dado paso al verde en el semáforo epidemiológico, representó literalmente el fin de la pandemia para los mexicanos, esa es al menos la interpretación que muchos dieron a esta faceta de la pandemia. Hoy, de acuerdo con lo que expertos señalan, más no los dichos de los gobernantes, estamos ya inmersos en lo que sería una tercera ola de contagios covid-19. 

Tan solo las cifras del sector salud, de los días previos a la realización de esta columna, lo constatan: de mil 600 casos nuevos, el país pasó a más de 2 mil, 5 mil, 6 mil y, el jueves 8 de junio, hasta 9 mil 452 casos nuevos de covid-19 en un solo día, algo sumamente preocupante. El número de personas fallecidas también en crecimiento constante, al pasar de 40 a más de 260 en un solo día. ¿Hasta cuándo entender que esto seguirá?

En los últimos 19 días la estadística de casos ha crecido en 11, solo en 8 casos bajó ligeramente y mientras tanto, nuestro presidente llena de gloria a Cristiano Ronaldo por quitar las cocas de la conferencia de prensa. Esto es inadmisible, estamos hablando de un regreso al semáforo epidemiológico en varias entidades y por ende de la agudización de la crisis económica.

Contrario a esto, el desarrollo de la vacunación se hay alentado desde las semanas posteriores a las elecciones. Algo raro pasa en torno a las vacunas, pues como por arte de magia desparecieron en varias entidades. Por citar un ejemplo, en el Estado de México se ha optado por vacunar a varios municipios pequeños en población, aquellos que no superan los 2 mil candidatos a vacuna según su edad, para generar ese efecto mediático de que van muchos municipios con la vacunación completa, pero no, municipios como Amatepec, Tlatlaya, Luvianos en suma no hacen ni la décima parte del total de vacunados que en Metepec, por ejemplo.

¿A quién culparemos ahora? Sí, a los jóvenes que han hecho fiestas para salir del confort, del estrés y porque son el sector que no ha sido inoculado, ese será el mensaje que emitan ahora las autoridades, estoy seguro. Pero no, la culpa es de todos, bajo la ligereza de los gobiernos que en el afán de salir de la crisis están permitiendo un descontrol, pero sobre todo no protegiendo con una mayor cobertura de vacunación. El Estado de México tiene poco más de 5 millones de personas con al menos una vacuna, es insuficiente aún y el riesgo se está reflejando en las estadísticas crecientes.

Se augura para el Estado de México un regreso al semáforo amarillo, el de la advertencia, pero que en la práctica seguirá operando como si fuera el mismísimo verde, porque, insisto, así somos los mexicanos. La situación indica que este verano será complicado nuevamente y espero que estemos a tiempo de que la situación se controle, por el bien de todas y de todos.

Moraleja: la vacuna protege, pero no implica que no puedas contagiarte, pero no exista la posibilidad de morir.

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