Con todo pero ¿contra todos?

El viernes pasado a muchos nos sorprendió la declaración del Presidente de la República al dar a conocer que fue él quien dio la orden de […]

El viernes pasado a muchos nos sorprendió la declaración del Presidente de la República al dar a conocer que fue él quien dio la orden de liberar a Ovidio Guzmán, hijo del Chapo Guzmán, el pasado mes de octubre en Culiacán, Sinaloa. Y con esto cambió todas las versiones que en aquel entonces supimos acerca de un fallido y vergonzoso operativo; ya que, tanto militares como el propio Secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, aseguraron en aquellos días que fue el Comité de Seguridad quien tomó la decisión. Es más, ni el Presidente parecía haber estado muy bien informado.

Si usted recuerda, mientras se realizaba el operativo, el jefe del ejecutivo iba a bordo de un avión. Pero lo peor no es esto; lo más vergonzoso es que a los pocos días de ese operativo, el Secretario Durazo se presentó ante el Senado de la República a dar su versión y ahora, meses después, su palabra, queda en entredicho. ¿No se supone que en el Senado se debe hablar con la verdad?

Pero bueno, por lo menos ya nos lo aclararon. ¿Con qué fin? Quizás en Guanajuato encontraremos la respuesta.

Luego de su declaración pública del viernes, el fin de semana vino un golpe certero al cartel de Santa Rosa de Lima, que controla el Estado de Guanajuato, al detener a la madre, hermana y prima de José Antonio Yépez, alías “El Marro”, líder de dicho cartel.

Las tres mujeres se presume que son las operadoras financieras de esta organización delictiva que tiene en jaque a la población guanajuatense. Población que por cierto, antes de la guerra contra el huachicol, viviera en plena tranquilidad.

Pues bien, pasado el fin de semana, este lunes López Obrador fue enfático al advertir que su administración “no permitirá ni la violencia ni la anarquía” y aseveró diciendo “que no se puede actuar como avestruz, meter la cabeza en la arena como si no pasará nada”. Así que nos debe sorprender que ahora Guanajuato sea considerado muy distinto a Sinaloa.

En la política no hay coincidencias, de ahí que es significativamente interesante la revelación hecha el viernes sobre el caso Ovidio y la nueva postura contra el crimen organizado mostrada por el jefe del ejecutivo este lunes.

¿Porqué actuar distinto en Guanajuato? ¿Ya se nos olvidó el saludo a la madre del Chapo?

Y más aún cuando, como es su costumbre, López Obrador aseguró que la situación en Guanajuato es herencia de gobierno anteriores. ¿Será que Sinaloa no lo es? O probablemente en Sinaloa habría un derramamiento de sangre que se evitó con la liberación de Ovidio y en Guanajuato pretenden que no lo va a haber… lo dudo.

El caso es que pareciera que la lucha contra el narcotráfico podría ser una buena moneda de cambio para tratar de demostrar que por fin se hará algo por atacar a los carteles. El presidente no ha sido claro en la estrategia que va a seguir y si esta estrategia incluirá a todo el crimen organizado; quiero pensar que también por supuesto se está pensando en el cartel de Sinaloa. Pero a tan sólo dos meses de iniciar la campañas para las elecciones intermedias del 2021, este tema puede ser muy bueno para tratar de mejorar su popularidad que está ya por debajo del 45 por ciento. Solo que no hay que olvidar que los carteles deben ser tratados con la misma dureza y no ser tibios con unos y severos con otros, ya que el tiro puede salir por la culata.

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